Vibe coding: crear mini-juegos web dirigiendo una orquesta de agentes
Luigi's Pizza House nació al cien por cien con vibe coding. No hizo falta escribir código: el trabajo consistió en dirigir agentes de IA, tomar decisiones de diseño y pulir cada detalle de UX y UI.

Luigi abre cada tarde su pequeña pizzería de barrio: cuatro mesas, un horno con dos huecos y seis vecinos con gustos propios. Tomas la comanda, colocas cada rodaja de pepperoni sobre la masa, vigilas que nada se queme, sirves y cobras.
Es Luigi's Pizza House, un juego cozy en 3D que se puede jugar gratis en el navegador o descargar para Windows. Y tiene una particularidad: se ha desarrollado al cien por cien con vibe coding. Ninguna línea de su código se escribió a mano.
Lo interesante no es que una IA haya generado código. Es lo que cambia en el papel de quien crea: dejas de tocar cada instrumento y pasas a dirigir la orquesta.
Qué es el vibe coding (y qué no es)
El término lo acuñó Andrej Karpathy en una publicación de febrero de 2025: una forma de programar en la que describes lo que quieres, la IA escribe el código y tú te olvidas de que ese código existe. Ese mismo año, Collins lo eligió palabra del año.
En la práctica, el ciclo es sencillo: describes, pruebas, observas y vuelves a pedir. No lees funciones ni depuras variables. Juzgas el resultado como lo haría un jugador: si se entiende, si responde bien, si transmite lo que buscabas.
Lo que no es: pulsar un botón y recibir un juego terminado. Un primer prompt produce un prototipo. Lo que convierte ese prototipo en algo que apetece jugar son cientos de decisiones posteriores, y esas decisiones siguen siendo humanas.
Luigi's Pizza House: un juego completo, sin escribir código
Luigi's no es una demo de un solo botón. Incluye:
- 13 recetas, desde la Margherita hasta La Festa, con entre 32 y 50 ingredientes que se colocan uno a uno como piezas 3D.
- Seis vecinos con memoria, que tienen preferencias y no repiten su último pedido.
- Un horno de dos huecos que obliga a preparar una pizza mientras otra se cocina.
- Quince imprevistos ilustrados con decisiones: una tubería rebelde, un apagón, un crítico de incógnito.
- Una jornada con luz dinámica de 13:00 a 21:00, mejoras del local, modo práctica y guardado automático.
- Cuatro idiomas, subtítulos y voces opcionales.

Por debajo funcionan Nuxt, Vue, Babylon.js, Blender y Electron. Para dirigir el proyecto no hace falta dominar ninguna de esas herramientas. Hace falta saber qué experiencia quieres construir y reconocer cuándo el resultado todavía no está a la altura.
De programador a director de orquesta
Un director no toca el violín mientras dirige. Marca el tempo, la intención y el carácter de la pieza, y detecta en qué momento algo desafina.
Con vibe coding el trabajo se parece mucho a eso. Puedes coordinar varios agentes de IA a la vez, cada uno con una responsabilidad clara: uno construye una mecánica, otro revisa lo que ha hecho el anterior, otro prueba el flujo completo buscando errores y otro adapta los textos a cada idioma.
Tu trabajo consiste en:
- Escribir el encargo con claridad: qué quieres, para quién y qué queda fuera.
- Dividir el proyecto en piezas que un agente pueda resolver sin perder el contexto.
- Comparar propuestas y quedarte con la que mejor encaja en la visión global.
- Decir que no. Cada funcionalidad nueva añade complejidad, y alguien tiene que protegerse de ella.
No necesitas conocimientos técnicos para nada de esto. Necesitas criterio, constancia y un buen oído para lo que desafina.
El tiempo que antes iba al código ahora va al diseño
Cuando no dedicas horas a pelear con la sintaxis, ese tiempo queda libre para lo que el jugador realmente percibe.
En Luigi's hay decisiones que no tienen nada de técnicas y lo cambian todo. Los ingredientes nunca se rellenan solos: cada pieza se coloca a mano, porque ahí está el placer del juego. Las escenas ilustradas muestran siempre la pizza que has preparado tú, no una genérica. Casi la mitad de los imprevistos son buenas noticias, para que el tono siga siendo acogedor.

También hay detalles pequeños que dan personalidad: Luigi barriendo antes de abrir, lámparas cálidas al anochecer o Biscotto, el gato que dormita junto a la puerta. Ninguno es imprescindible para que el juego funcione. Todos contribuyen a que apetezca volver.
Ese es el verdadero cambio: el valor ya no está en escribir el código, sino en decidir qué merece la pena construir y cómo debe sentirse.
UX y UI: donde más se nota la dirección
Un agente puede crear una interfaz funcional en minutos. Conseguir que sea clara, cómoda y agradable requiere mirar con ojos de jugador y pedir cambios con precisión.

Algunas decisiones de interfaz en Luigi's:
- Una única acción principal. Un botón grande propone el siguiente paso: «Tomar pedido · mesa 3» o «Cobrar mesa 1».
- Estado siempre visible. Las comandas activas, el progreso de cada pedido y los dos huecos del horno permanecen a la vista.
- Errores reversibles. Corregir y Deshacer están disponibles en la mesa de preparación, de modo que equivocarse no penaliza.
- Cualquier dispositivo. Funciona con ratón o pantalla táctil, y el teclado ofrece atajos para quien los prefiera.
- Tranquilidad. El guardado automático permite retomar una jornada a medias y el propio juego lo indica.

El método es siempre el mismo: jugar, anotar dónde aparece la fricción y describirla con precisión. «No me gusta» apenas ayuda a un agente. «Tardo en encontrar dónde se cobra» le da un problema concreto que resolver.
Cómo empezar tu propio mini-juego o web-app
Los mini-juegos y las web-apps sencillas son el terreno ideal para empezar: alcance acotado, resultado visible y una respuesta inmediata cuando algo no funciona.
- Elige una mecánica central. En Luigi's es colocar ingredientes. Si esa acción no resulta divertida, nada de lo que añadas alrededor la salvará.
- Escribe la visión en una página. Para quién es, qué debe sentir el jugador y qué queda fuera de la primera versión.
- Pide algo jugable cuanto antes, aunque sea feo. La apariencia se pule después; el ritmo, no tanto.
- Cambia una cosa cada vez y pide a los agentes que guarden versiones, para poder volver atrás cuando algo se rompa.
- Deja jugar a otras personas. Observa dónde dudan antes de preguntarles qué opinan.
- Reserva tiempo para pulir: sonido, transiciones, textos, estados vacíos y mensajes de error. Ahí se decide la calidad percibida.
Dónde están los límites
El vibe coding brilla en mini-juegos, prototipos, herramientas internas y web-apps con un alcance claro. Cuando entran en juego pagos, datos personales o sistemas críticos, conviene sumar una revisión técnica experta, algo que ya comentamos al hablar de Turbo-Mailer y el SaaS tal y como lo conocíamos.
También importa la transparencia. Luigi's declara en su página qué partes se apoyaron en IA, desde el desarrollo hasta las ilustraciones, la música y las voces, y aclara que nada se genera mientras juegas. Los recursos de terceros, como los personajes de KayKit, aparecen acreditados.
Puedes jugar gratis a Luigi's Pizza House en itch.io y ver hasta dónde llega hoy un proyecto hecho con vibe coding. Si tienes en mente un mini-juego para tu marca, un evento o una web-app sencilla, cuéntanos la idea. En Viseni podemos ayudarte a convertirla en una experiencia cuidada, jugable y con personalidad.

